Cada día, cada cosa, cada situación me hace pensar que la vida es una locura a los 21 años. De ser el caso, necesito un psicologo urgente. Me jode vivir así, por eso escribo, a lo mejor cojudeces, pero escribo. Debe ser este mi sueño frustrado y el motivo por el cual creé este diario nada personal.
viernes, 4 de septiembre de 2009
El único culpable
- Qué más quisiera, pero ahora tiene enamorado.
- A la mierda, eres un huevón. – mientras me pide que le pase el encendedor-.
No puedo explicar el porqué ahora me siento así. Hace unos meses fui una mierda total con ella y ahora no puedo acostarme si pensar en si ella está bien. Me preocupa de alguna manera, por rara que sea, la extraño. No tengo derechos, en verdad no sé qué rayos estoy reclamando. Creo que esto en vez de reclamo es una queja, no contra nadie, sino contra mí. Contra mi idiotez, contra mi estúpida mirada que no quiso verte cuando tú me mirabas. Contra mi presente, que ahora me hace sentir como un miserable cuando quiero decirte cosas que no debo. Muy tarde, bastante tarde, quizás esas cosas que te quiero decir, ahora te las dice una persona que se ha ganado ese querer que ahora yo reclamo sin ningún fundamento. Y en este momento si algo puedo hacer es acostumbrarme a esta agridulce sensación que es pensar en ti en secreto, a no recordar el pasado porque sé que fuiste lastimada por este hombre que ahora es lastimado por un destino que no entiende de lógicas, a no poder verte a los ojos porque son tan hermosos que no merecen ni siquiera la malinterpretación de confundirte.
Debes estar feliz, te lo mereces. Eres una lindísima persona y encontraste a alguien que te quería exactamente en el momento que tú sentías algo por este y que difícilmente yo podría igualar ya que si me pongo a hacer memoria del excelente record que tengo contigo, no solo no quise quererte sino que también provoqué que tus ojos no puedan descansar tranquilamente en las noches de un pasado en que (ahora recién me doy cuenta) pensabas en mí. Ahora soy yo el que no puede dormir, sentado frente a una PC soportando un frio que hiela mis manos y escuchando unas canciones que embrutecen lo poco de sentido común que queda, leyendo algunos textos que me escribiste hará algún tiempo atrás hacia mi persona y haciendo hincapié en que no entendías porque yo no te quería, ahora recién entiendo porque empiezo a sentir algo por ti.
¿Y ahora qué? No puedo hacer nada y así pudiera, no debo. Tengo que ser un buen perdedor, tengo que acostumbrarme a la realidad, a, por lo menos, saber que eres feliz a lado de alguien te tiene la dicha de entrelazar su mano con la tuya. A hacerme de la idea que en algún momento yo salga a la calle y los veré caminando y hasta deba saludarlos, seré breve obviamente, no me gusta el masoquismo aunque parezca totalmente lo contrario. A encontrar a otra persona para olvidarme de este presente tan esquivo. Quiero ser un mal perdedor.
Esta no es una confesión, ni una declaración, simplemente estaba en el deber de escribirlo para tratar de exorcizar este sentimiento que no me deja tranquilo. Tenía que escribirlo para decir que no me quede hasta estas horas por pensar en ti; sino simplemente para escribir.
Quiero que seas feliz, te lo mereces. Yo seguiré escribiendo (aunque no sé si lo merezca).
*Tres posts seguidos demostrando lo tremendo looser que soy en distintos tiempos, me salió una trilogía media cojuda… terminemos la misma con unaesta canción :
sábado, 22 de agosto de 2009
El largo pasadizo de la biblioteca
Nunca me iba a poner a pensar porque el pasadizo de la biblioteca era tan largo, nunca hasta ese día. Katia salía de ahí y yo recién entraba para buscar un libro. Sabía de lejos que era ella, no había nadie a su costado, nadie a los alrededores y nadie que me siguiera el paso, estábamos solamente ella y yo. Que tal drama ¿Qué quién es Katia? Breve resumen: la chica más hermosa que vi desde que entré a la universidad (hace ya más de año y medio) y quedé idiotizado ante su belleza, tan idiotizado que las pocas veces –poquísimas a decir verdad- que he hablado con ella no me costó ni el mas mínimo esfuerzo hacer notar mi estado. Hay un post dedicado a ella “Soy cyberamigo de K”. Apenas noté que nadie mas había en ese pasadizo empecé a temblar, caminé mas lento y hasta pensé en dar media vuelta y mandar al cacho las copias que tenia que sacar. Un paso más y no habría marcha atrás, pese al nerviosismo y a mi cobarde actitud frente a una mujer bonita, seguí caminando. Cada vez más cerca, yo no lo quitaba la mirada de encima, quizás esperando a que ella se acuerde que el primer día de clases hicimos grupo juntos, pero solo eso, porque si se acuerda que no hablé absolutamente nada en ese trabajo y creo que parecía retrasado mental, estoy seguro que hasta con pena me podría mirar, así que mejor no, mmm mejor recuerda que un día después te presté un lápiz, lástima que no te lo pueda pedir ya que me lo devolviste a los diez minutos porque encontraste tu portaminas en tu mochila. Parece que el tiempo se congelara en ese pasadizo, pero sigo mirándote, tú guardas el celular y alzas la miraba y por fin te das cuenta de mi existencia. No puedo pedir mas, nos estamos mirando mientras el tiempo se detiene y dos segundos parecen una eternidad ante nuestros ojos, o por lo mejor ante los míos. Por favor quédate así, no camines ni un paso mas, salúdame, dame aunque sea alguna señal, no dejes que el segundo tres llegue. No pude detener mas el tiempo, el segundo tres llegó y ella cambio la mirada a un costado y yo, aceptando la derrota, no dejé de verla porque presentía que ese momento nunca mas se iba a dar. Nunca iba a ponerme a pensar porque el pasadizo de la biblioteca era tan largo, tan largo que después de eso, y aun sin pasarnos mutuamente, volviste a mirarme, ¡que tal sorpresa! Esa segunda mirada me tomó por desprevenido, tanto así que me asusté, se agrandaron mis ojos y por un estúpido mecanismo de defensa volteé la mirada y cuando reaccioné ya me habías pasado. Me detuve, esperé unos apenas unos segundos y me di media vuelta para ver por donde ibas, volteaste hacia la izquierda y me miraste por última vez, cuestión de abrir y cerrar los ojos, y seguiste caminando, yo me quedé ahí por un buen rato tratando de descifrar si el destino me había enviado una señal, y asi fue: "Los hombres como tu no merecen tener un pene" Y por fin se acabó el pasadizo.
viernes, 14 de agosto de 2009
Despechado
Parece que olvidaste que tuvimos algo hace seis meses ¿Qué cosa? Si, posiblemente hoy vuelvo a figurar como tu mejor amigo, quizás ya olvidaste las palabras que te dije cuando nos dimos cuenta que las cosas no funcionaban como pareja: “Puta madre ¿Cómo le hago? sé que algún día encontraras a alguien y no podré aguantarlo. Siempre te voy a querer y espero que no lo olvides” Así fue como nos mandamos a la mierda en ese entonces, sin imaginar que semanas después me llamarías para reanudar la amistad que se había interrumpido cuando osé pensar que yo podía hacerte sentir como una mujer. Grave error. Ser tu amigo pesa, jode, apesta, golpea, daña, emociona, excita, promueve el llanto, da ganas de no soltarte nunca después de cada abrazo, comerme a besos tus manos cada vez que me tocas, cuando miras mis labios siento que todo se detiene en esos ojos y me intimidas a pronunciar palabra alguna, de nada sirve ahora, estoy seguro, de nada.
Si pues, era raro pensar que después de un mensaje enviado el domingo por la madrugada (1 a.m.) contándome que yo para ti soy muy importante y especial, cambiaría en menos de veinticuatro horas porque el pendejo que te dañó -probablemente el domingo en la tarde- te llamaría un día después para pedirte disculpas e invitarte al cine. Magnifico plan. Aunque, quizá en su estrategia no estaba que el cojudo del mejor amigo de su enamorada seria tentado por la misma cuando quien sabe que idiotez hiciste para que ella intente olvidarte. Ganaste, ella no iba a resistirse a tus encantos de hombre sexy arrepentido. Yo en cambio; y aun sin conocerte, te dejaría ganar la batalla. Provecho campeón, te llevas mis sueños e ilusiones como oferta del combo.
Resumamos esto. Estoy despechado pero con justa razón. Acabaste con mi sueño todo la noche que duró el domingo. Me ilusionaste en ese momento, quizá por la hora, quizá por el día, o simplemente porque eras tú. Que iba a importar el regalo que te hice la semana pasada, o el libro que te obsequié con la firma de tu autor favorito, tú lo que quieres es un hombre que te haga feliz en todo el sentido de la palabra, lastimosamente, al ser mejor amigo, no postulo. Debí escuchar más atentamente a mi pata el wachiman: “No pues compadrito ¿estas enamorado? No me jodas, a esa edad yo solo tenía mujeres para tirar, enamorarse trae muchos problemas; no comes, no cachas y pierdes plata. Aprovecha que a esa edad el pájaro esta como nuevo.” Sabio dicho popular. Pero yo no te quiero para tirar pues, yo simplemente te quiero y si pudiera te llevaría virgen al matrimonio, claro, si es que aun lo estas (debe ser por eso que estaba clarita la frase “no comes, no cachas y pierdes plata”).
Tal vez deba terminar con esto de una vez por todas y empezar a olvidarte por todas las perradas que me has hecho, pero la simple idea de saber que no lo haces a propósito me devuelve el alma al cuerpo. Créeme, estas perdonada. Tú quieres mentir y yo quiero ser engañado, somos la pareja perfecta.
No sé qué carajos hago hablándole a una computadora a estas horas de la noche, no mereces tanto, ya van dos amanecidas en menos de tres días. ¿Me recompensaras algún día por esto? Vamos, ¿no te incomoda en lo más mínimo engañar a tu enamorado con tu mejor amigo? ¿No tendrás alguna fantasía perversa o algún morbo? Creo que la hora me está haciendo alucinar. Tú estás feliz con tu enamorado y yo deseo a ocultas tener aunque sea la parte más drogada de ti.
Perdóname, son simplemente arranques de este tu amigo enamorado. Te quiero, no lo olvides, aun que quizá lo vuelvas a hacer.
*esto fue lo que publique en otro blog en el cual estoy colaborando, quien sabe les guste: www.palabrasdmentes.blogspot.com
El video/la canción: suuuper tema de los autenticos decadentes, disfrutenlo:
martes, 28 de julio de 2009
Don Prejuicio
- Recién vamos tres días. – mirada de enamorado-.
- Vaya, pero aquí entre nos ¿Cómo te sedujo? ¿Qué fue eso que hizo que te mandaras? – Quizás yo hubiera querido preguntarle lo mismo pero con otras palabras, esas con las cuales me preguntaban a mí: “A la mierda, ¿Qué haces con ella huevón? ¿Qué chucha le viste?”-.
- Si te contara… No lo sé, cuando estoy con ella me siento otra persona, es súper tierna y no deja de hacerme reír. Me siento como comprendido, puta, parece como si me conociera de toda la vida.
- Jajá, y eso que solo van tres días huevón. A ver cuéntame… –sonrío-.
Fito es mi amigo desde hace ya mas de medio año, éramos inseparables, venia casi todas las noches a mi casa a tocar la guitarra mientras yo la hacia de cantante, se la pasaba casi toda la madrugada usando mi computadora. La verdad es que no me molestaba en lo más mínimo cuando hacia eso: bajaba canciones, algunos acordes para la guitarra y una chequeada a esas páginas de internet donde interactúas con tus amigos y de pasada haces nuevas amistades. Fue en unas de esas noches donde Fito después de hablar largo rato por MSN –mientras yo ya dormía- guardó en mi PC dos o tres fotos de la que ahora es su enamorada. Al día siguiente cuando las vi me empecé a reír solo y luego lo llamé con la única intención de burlarme. “Cojudo ¿Qué mierda has guardado en mi compu ah?” a lo que él respondió “Ahora estoy ocupado. Mas tarde voy a tu casa y te cuento”. Ya en la noche, me contó un poco mas de Emilia. Yo estaba con malhumor (una mujer me arruinó el día) y no tenia ni las mas mínimas ganas de joderlo como tenia pensado, sin embargo, cuando me comentó dela existencia de Emilia lo noté un poco temeroso de lo que yo pueda decir al respecto así que fui sabio y me quedé callado. Después de esa noche no volvió a tocar el tema hasta ahora.
¿Por qué? ¿Me jode que la mujer que le gusta a mi amigo no sea simpática ante mis ojos? Y si me jodiera ¿Tengo que decírselo? Putamadre, yo estaba reaccionando exactamente igual como los otros reaccionaban cuando a mi me gustaba alguien o algo y necesitaba la aprobación de terceros obligadamente. Nunca he tenido una personalidad propia, menos una identidad; simplemente no podía, hasta cuando iba a comprar ropa, me acompañaba alguien para que vea que tal me quedaba la nueva vestimenta y si este tan solo se demoraba en responder cuando le preguntaba si me veía bien, buscaba otro tipo de ropa. Está mas que claro que estaba lleno de prejuicios (al igual que todo el circulo que por desgracia me rodea). Si me compraba unas zapatillas bonitas venia el comentario "si brother están en algo, lástima que no sean de marca" y si me compraba algo de marca "A manya, me pareció ver la otra vez un modelo mas chévere, pero si ah están pajas" a veces por joder y otras simplemente por piconería o envidia. Lo sé porque yo algunas veces también he reaccionado así.
En el caso de Fito, sospecho que quise reaccionar mal con él porque tiene ahora una enamorada y yo no. su respuesta era algo que hoy en día es muy poco de escuchar “cuando estoy con ella me siento otra persona, es súper tierna y no deja de hacerme reír. Me siento como comprendido, puta, parece como si me conociera de toda la vida” ¿Qué podía responder yo ante eso? La felicidad en sus ojos y yo buscando algo para hacerlo sentir mal o quizás para sentirme bien yo, aunque finalmente terminé sintiéndome como una mierda después de oír su respuesta. “A ver consíguete una mujer que te haga sentir especial, que sea súper tierna y que no deje de hacerte reír, que te haga sentir como si te conociera de toda la vida” me decía una voz en mi interior mientras Fito empezaba a contarme sobre su nueva relación.
La enamorada de Fito no era simpática (según mi prejuiciosa opinión), pero por lo escuchado creo que había mil y un cosas que yo desconocía de ella y que lo habían deslumbrado a mi amigo. Él no necesitaba mi aprobación como yo pensaba en un principio, sino compartir la felicidad que Emilia le había dado, esa misma felicidad que yo ando buscando en todos los lugares menos el indicado.
Fito sin darse cuenta me enseñó lo que es encontrar a alguien y conocerla interiormente hasta hacer rendido en un sentimiento que se mantiene con algo más que los ojos puede ver: La belleza del alma. Es cierto, tengo ya mis propios factores para cuando voy en búsqueda de alguna mujer, pero ahora tengo muchos mas, quizás esos que me hacían falta y que me hicieron caminar por el camino incorrecto mas de una vez. Siempre me ha jodido la gente prejuiciosa pero nunca me he dado cuenta cuando soy parte de ellos, por lo menos hasta ahora. Fin de la lección y yo aun con mucho que aprender.
Como diría una gran frase: “La perfección tiene distintas formas”
El video/la canción: Después de tiempo una banda peruana me vuelve a impactar “Alerta Rocket – Beiby”
domingo, 19 de julio de 2009
Presente: ¿resultado del pasado?
No era la timidez del primer día, era así su personalidad, hablaba poco pero era muy observadora. Tenía un largo cabello ondulado color marrón, su piel era canela, ojos negros pero muy profundos, era flaquita o mejor dicho finita – claro que para ese entonces yo no tenia ni noción de que lo que significaba “finita”-. Me encantaba porque nunca se reía de las bromas que yo le hacia a las otras chicas, lo máximo que lograba conseguir en ese entonces era una sonrisa pero sin llegar a mostrar sus dientes. Solo se juntaba con una de las chicas del salón, armaban casitas de cartón en los recreos, y yo, por mas gay que suene, cambié el fulbito por verlas – o mejor dicho verla- afuera del salón por la ventana, si de dieron cuenta de eso o no, nunca lo podre saber. Empecé a sentir por primera vez las “maripositas en el estomago” que lo escuché tiempo atrás en una conversación de mi hermano mayor. Ya para ese entonces me daba más miedo hablarle, el niño juguetón y extrovertido ahora estaba callado y con la excusa de dibujar se quedaba en el salón con las demás chicas solo para verla. Poco le iba a importar que todo su equipo de fulbito lo mirara de la forma más rara desde afuera del salón, señalando algunos la pelota mientras gritaban “¡Italo ahora se junta con las niñas! ¡Italo ahora se junta con las niñas!” con una tonadita muy particular, sin ni siquiera imaginarse alguien que a los pocos meses lograría estar con valentina.
El comienzo, nudo o culminación de aquel romance poco importa. Por eso, justamente hablaré de la poca importancia que tuvo esa relación: era mi primer amor. Mi primer beso. Mi primer CD de música “La Oreja de Van Gogh”. La primera canción que le dediqué a una mujer niña: “La playa” que estaba incluida en ese CD. Y junto con el desenlace: mi primera decepción amorosa.
Terminó la primaria y poco supe de ella, cada quien con su vida. Yo, de gracioso, jovial y amiguero ya no tengo casi nada. Mi cara se deformó un poco – o mucho creo yo-. Como me da flojera afeitarme espero que la barba esté lo mas crecida posible la para entrar en acción. Este invierno me he vuelto muchísimo más friolento que antes y me baño cada dos o tres días. ¿De vestimenta? Bueno si me han visto sabrán que no me visto bien, pero, quiero pensar, que tampoco me visto mal. Así, con esas características, regresaba de la casa de una amiga una tarde de invierno, con un frio que me obligaba a tener las manos bien metidas en los bolsillos de los pantalones, y con la cabeza encogida. A lo lejos veía que una pareja caminaba en mi dirección, poco a poco nos íbamos acercando, pese a eso no le presté mucha atención al principio, digamos que cuando ya estaban a unos veinte o treinta metros recién los observé con mas detenimiento. Abrí más mis ojos y empecé a caminar despacio, ya a menos de de los veinte metros y al mismo tiempo en que mi sorpresa me generaba un nudo en la garganta escuche la voz de la chica que estaba de la mano con su enamorado:
- Dios! ¿Italo? Estaba dudando si eras tú ¡como has cambiado! ¡siete años que no sé nada de ti!
- Va… Valentina, vaya que sorpresa!
- Él es Bruno, mi enamorado.
Una sonrisa de oreja a oreja por parte de ella, parece como si, no sé, hubiera encontrado a su mejor amigo o algo parecido. Yo en cambio, mis ojos, mis gestos y hasta la falta de babero me delataba. La veía en segundos de pies a cabeza. La niña callada, tímida y de ojos negros profundos se había convertido ya en una mujer hermosa, alta y con el mismo cabello ondulado, solo que ahora, este bailaba al ritmo del viento; viento que, criminalmente, también hacia bailar a mis dientes pero de arriba a abajo.
- ¿pero que ha sido de tu vida? – me pregunta aun manteniendo la sonrisa-
- Ahí estudiando, este ciclo lo dejé pero –veo la cara de su enamorado, mal momento para actualizar vidas, pienso- pero me he dedicado a hacer algunos trabajos.
-Oye, seria bueno conversar uno de estos días. ¡Pero como has cambiado!
-Jajá. Me parecería perfecto. Nos ubicamos por facebook ¿te parece?
-Valentina, Valentina Benavides Bernal. Me agregas.
Fue gracioso, así ella no hubiese dicho su nombre completo yo ya lo sabía. Todo, absolutamente todo paso por mi mente, estaba frente a una mujer que alguna vez me he dibujó la felicidad en los ojos cuando aun ni sabia que era el amor. Estaba frente a la chica tímida del colegio, que ahora por cosas del destino hablaba y sonreía más que yo. Estaba frente a una mujer que podía conseguir lo que quisiera si se lo proponía: una gran prueba de eso era su enamorado; que era muy bien parecido. Tranquilamente podían posar los dos para ser la portada de una revista juvenil.
La conversación fue breve, no más de cinco minutos. Me fui quizás con la idea de que yo tuve a la Valentina niña e inocente, la que no distinguía lo bueno ni lo malo y ¿ni lo bonito ni lo feo? Y ahora otro tiene a la valentina de verdad, la que habla, ríe, propone, sueña, quiere, desea. Me dio vergüenza verla tan arreglada y yo, tan solo vestido con lo primero que encontré. Quizás así como yo me fui pensando que versión tuve de Valentina, ella también debió pensar que pasó con aquella versión de Italo. Aún tengo en la cabeza su nombre y apellido, lo que no tengo es la valentía para agregarla. ¿Vale la pena que conozca esta versión de mí?
PD:
Escribiré mas seguido, como en los viejos tiempos. Palabra.
El video/ la canción: la gran banda británica The verve – History [Precisa]
domingo, 21 de junio de 2009
Ella de él ¿?
El seudo escritor se siente jodidamente traumado porque nunca tuvo el amor de una persona, esta traumado porque siente como un golpe en el pecho cada vez que alguna chica con la que estuvo le comenta que esta perfectamente bien en su relación e inconscientemente le hace recordar lo desastroso que fue el tiempo fugaz de felicidad que sostuvo con este. Le da cólera pero escucha cada palabra que le dicen, hasta aconseja el muy cojudo dándosela de amigo. Pero él siempre estará dolido y recordara en cada conversación lo instantes en el que él tuvo que fingir ser otra persona para conquistarla y cuando por fin mostró su lado romántico, su lado de niño bueno, suelen dejarlo cuando se dan cuenta que no es mas que un triste idiota que busca en una mujer –quizás, porque aun ni el lo sabe- a una mamá.
Esta preocupado, más que eso, esta asustado, teme por su propia vida. Un nuevo compañero lo acompaña a todos lados y no le pide permiso cuando desea presentarse ante los demás, no esta seguro si la compañía será por días o por meses o por años o quizás para toda la vida. Sufre de ataques de pánico, aunque para ser más específico “trastorno de ansiedad generalizada”. Sabe que eso no lo va matar, pero tampoco lo deja vivir. Tiene que andar fingiendo una sonrisa que le queda como de fotografía delante de todos, porque sabe que si actúa al nivel de la ansiedad va a parecer un completo paranoico, siente que se asfixia, que se le congela todo el brazo izquierdo, que sus manos están empapadas de sudores fríos, que su corazón late a mil por hora, temblores en todo el cuerpo, que se le nubla completamente la vista y puede llegar al punto de perder la razón y desmayarse por un buen rato. Tiene un buffet de pastillas al lado de la cama para escoger, ¿ansiolíticos? ¿Antidepresivos? ¿Aspirinas? ¿Pastillas para dormir? ¿Alguna para regular el ritmo cardiaco? la verdad es que no se le antoja ninguna, pero si deja de tomarlas podría terminar en emergencias de la clínica mas cercana - le consta, ya lo ha experimentado mas de tres veces-. Tiene miedo de un día no ver el amanecer, alucina, ante los demás podría ser un drama, pero solo el sabe cuanto sufrimiento hay en cada visita de este invitado (nada deseado). Así que para todo el día dopado, después del desayuno, media pastilla antes del almuerzo y una después para dormir. Ya no tiene reflejos, es medio torpe al actuar y suele perder rápidamente la memoria de hechos recientes. De lo único que se acuerda es de cada beso que desperdicio tratando de encontrar a su chica perfecta, aunque ahora entiende claramente que quizás ella sea la que nunca lo encuentre a él.
Ahora esta saliendo con una chica, tienen una relación –una vez mas- informal. Esta vez ni va a intentar formalizar las cosas, ¿para que? –Se pregunta-. Todo marcha perfectamente bien así. Se ven, conversan, se ríen bastante, se besan; nunca se dicen nada de “te quiero” “me encanta estar contigo” o cosas por el estilo, después de cada beso solo se miran por unos cuantos segundos y saben todo lo que piensa el uno del otro. El final de esta engañosa relación es incierto, él supone que tarde o temprano ella encontrará a alguien. Se siente un cobarde, sus fantasmas lo persiguen y prefiere mil veces que ella –por así decirlo- lo termine a él ya que en su mediocridad cree que eso es mejor a intentar proponerle a formalizar la relación. Pero así como confiesa que el futuro es oscuro e incierto, asegura que este sea quizás el mejor presente que pudo vivir. La quiere o al menos eso es lo que el quiere creer. Eso es lo que piensa sobretodo cuando andan agarrados de la mano por las grises calles limeñas. Lo quiere, o al menos eso es lo que él cree cuando después de cada beso ella le muerde los labios y sonríe de una manera tan excitante que no habría forma de describirlo. Se quieren o al menos eso ellos creen, aunque mañana quizás solamente sea él el que creyó en esas cosas.
El video/ La canción:
perfecto para este clima tan deprimente “Radiohead- Karma Police”
viernes, 15 de mayo de 2009
No queria saber de tu vida... tampoco de la mia
Ya habían pasado más de 20 minutos de la hora acordada, me encontraba echado en mi cama viendo televisión y de rato en rato viendo el reloj esperando a que el timbre de mi casa suene en cualquier momento, encendí la computadora y me puse a seleccionar unas cuantas canciones adecuadas para el momento hasta sonó mi celular “estoy en tu puerta. Ábreme” y colgó. ¡Caray! Planifique el momento por horas y ya no recuerdo nada, estoy nervioso y no hago otra cosa mas que mirarme al espejo – si pues, con lo guapo que soy ¬¬ - y decirme ¡muchacho hoy la vas a pasar de puta madre! Sonrío y me dirijo a abrirle la puerta de afuera. Estoy ansioso, estoy buscando una palabra inteligente, sexy y apropiada para no espantar a la visita.
Ahí estaba ella, simplemente preciosa, no tiene mucho maquillaje (cosa que me encanta), tiene un abrigo crema que le llega casi a las rodillas y botas… ¿botas? ¡Wow! Esta chica si que tiene un gusto increíble para vestirse, parece que en vez de visitar a un amigo estaba yendo a una reunión. Mi rostro me delataba, no la recordaba tan linda y mientras la hacia pasar no se me ocurría que decir, el Italo de toda la vida –o sea el tímido, el incapaz de tener un plan espontaneo de seducción, el que se le pone la carne de gallina cuando esta al frente de una mujer bonita - estaba a punto de salir y hacerme quedar una vez mas como buen amigo para conversar ¡las pelotas! por suerte eso no pasó. Nos sentamos en mi sala (que por casualidades divinas esta a 2 metros de mi cuarto) y empezamos a charlar, ella hablando y yo escuchando mas que nada – ese es mi fuerte- y de rato en rato dando algún comentario alentando a una respuesta para que ella siga hablando y hablando. Desde mi cuarto el volumen de la música armonizaba con las risas que de rato en rato soltábamos los dos después de algunas anécdotas pasadas. Desde el concierto de Oasis que fuimos los dos, pero en zonas distintas, hasta de anécdotas de algunas fiestas en donde nos encontrábamos mas no llegamos a nada más que bailar. Ella enciende un cigarrillo y ahí es donde me veo en aprietos, ¿le digo que lo apague? ¿Me pongo a fumar con ella? Estaba a punto de mandar al carajo mis 4 meses de abstinencia al cigarro por una mujer, no pude hacer nada. No fumé pero me sentí drogado viéndola fumar, que sensualidad que es ver a una mujer fumar, o por lo menos a ella… o por lo menos a ella en mi sala –pienso-.
La música suena perfecta pero como buen DJ se cual es el orden de las canciones y ya estaba a 3 canciones de que suenen las baladas y aun no pasaba nada, ella riéndose, de vez en cuando haciendo una mirada coqueta y yo… yo, bueno no se si tengo alguna mirada o sonrisa coqueta, pero también le sonreía, hasta que empezaron, los bien recibidos por mi, “toqueteos” ahí si bueno ya no tengo excusa, “hay oye has engordado” ,me dice mientras me tocaba mis rollitos, yo me rio y le sigo el juego, ahora ella esta con una mano en mi cintura y yo con mi mano también en la suya, una cruzada de miradas y el tan esperado (y prologado) beso se dio. Todo mi pasado lo había olvidado, éramos ella, yo y unas canciones que encajaban perfecto con el momento, no dejaba de besarla, como si ella hubiera llegado en el momento que mas necesitaba a alguien. No lo sé, no lo hacia por venganza ni nada, simplemente hubo una química tan perfecta que las cosas tenían que darse por si solas. Ahora, la tengo abrazada, con mis labios en su cabeza y ella contándome quien sabe que cosa, ni atención le presto, ella voltea, me vuelve a besar pero esta vez con mas aummm ¿pasión? ¿Cólera? Y yo –para variar- le seguía el juego, creo que el momento ya estaba dicho que nada nos podía parar, pero, como si fuera una película, sonó su celular y ella contesta, parece que es algún amigo, le dice alguna excusa y le cuelga. “Es Paolo, mi ex.” Me dice. Yo la miro desconcertado, pienso que me habló de él en algún momento y yo con una memoria no tan buena lo olvidé. “¿que te dijo?” le pregunto haciéndome el interesado, “Que quería verme. Ya no quiero volver con él…” ¡Oh no! Estaba a punto de presenciar el discurso de cómo estuvieron, cuanto duraron y porque terminaron, caballero había que estar preparado para todo, y si chantarme todo un problema que ni siquiera quería escuchar estaba en el plan no me quedaba de otra.
Volvió a abrazarme, como si yo fuera la escapatoria a su problema, quizás dándome a entender que ese momento que habíamos tenido no era más que eso, que una escapatoria a una vida de la que de vez en cuando queremos olvidar. Eso no lo había pensando en ese momento, lo pensé luego que ella me preguntó “¿y tu que tal? ¿Has terminado también con alguien?” ahí si sentí como si me hubieran disparado a quemarropa. Me quedé en silencio. “no, no he terminado con nadie, por el contrario quería empezar una relación con una chica a la cual quise (quiero) bastante, somos los mejores amigos y aun hago lo que puedo para olvidarla, a veces parezco sicótico porque en verdad la extraño bastante y quisiera saber de ella, me molesta de algún modo que yo así no quiera me pase buena parte del día pensando en ella y estoy seguro que ella ni enterada del asunto, me jode no poder lograr escapar de su ¿recuerdo? Y pensé que tú ibas a lograr el comienzo de una nueva etapa, pero veo que no fue así, no esperaba tu pregunta ¿tienes un cigarro por ahí?” Eso fue lo que le quería decir, pero solo le dije “nada mujer, no quiero tener problemas” sonrío y me sale el papel de actor que quería interpretar, la abrazo y la vuelvo a besar para olvidar el mal momento, obviamente, eso fue imposible.
Se termino la química, de la simpática charla y las sonrisas… termino en lamentos, ex enamorados y recuerdos. Ella se fue y yo, aun con la música, me eché en mi cama a pensar solo en una persona.
El video/la canción: el difunto grupo The sacados con una canción que caía a pelo en el momento en el que me quedé solo echado en mi cuarto: