jueves, 30 de junio de 2011

El Observador

Es extraño, te lo juro, es muy extraño. Verte entrar al salón y sentarte en la primera carpeta que ves vacia, sacas tus cuadernos y lapiceros, te pones tus lentes y miras al profesor. Ya no hay una alumna ahí, sino un angel, un angel con cabello negro ondulado, con un jean descolorido ¿Pero a quién le importa el jean? Si lo que todos quieren ver, es la forma de tus piernas. Porque a ese look de mujer estudiosa hace un perfecto juego con tu cuerpo curvilineo y eso lo saben todos los que te están viendo como yo.


Levantas la mano y el profesor te deja preguntar. Apenas acabas la pregunta ya son más de tres los hombres que se ofrecen volutariamente para responder, ninguno sabe la respuesta, pero hablan cuanquier cosa con tal de que sepas que existen. Te ries de sus comentarios y el salón se vuelve un circo por un par de minutos. Vuelves a escribir en tu cuaderno y dibujas un corazón con tu nombre en la la parte superior de la hoja, la chica que está a tu costado te pide algo y le das un lapicero rosado. Pides permiso para ir al baño, pero la verdad es que quieres ir a fumar un cigarro al patio. Cuando sales del salón, dos hombres que están sentados en las ultimas carpetas se pasan la voz mutuamente para verte mientras sales por la puerta, supongo que alguno de ellos te está imaginando de una manera inadecuada. A los diez minutos que vuelves, inpregnas todo el ambiente con olor a tabaco y nadie se queja, tampoco lo hago yo.


¿Que estarán imaginando ellos al verte?


Es Extraño, te lo juro, es muy extraño. Porque ahora soy solo un observador, mientras que antes yo era la persona que salia contigo para ir a fumar no uno, sino varios cigarros porque nos olvidabamos de la clase cuando conversabamos. Porque en un a de esas salidas nos dimos en primero beso y pude comprobar que no solo tu voz era dulce, tus labios también lo eran. Porque ese mismo jean descolorido que miraban con lujuria, yo mientras te acariciaba te lo quité para continuar besando lo infinito que era tu cuerpo ante mis labios. Porque mientras ellos te imaginaban en la cama, yo estuve en la tuya, deslumbrado ante tu cuerpo desnudo, porque yo sí te comparé con un angel cuando te miraba a los ojos desde tu pecho. Ellos que van a saber de eso.


Que van a saber que hablas mientras duermes, y que luego despiertas solo para darme un beso. Ni lo imaginan. O que cuando despiertas te gusta preparar café, y te gustaba que los dos tomaramos de la misma taza, para luego no probar nada más que nuestros labios antes de salir para clase. Peinados o despeinados, eso no...


-¡Noel! Podria decirme ¿Cuál es la respuesta de la pregunta cinco?


- ¿La cinco profesor? ...




Los dejo con esta canción que va pelo con el invierno:


lunes, 25 de enero de 2010

Mi Mala Suerte

“No le puede decir gay a tu jefe que… es gay ps” decían mis amigos del trabajo mientras reian y celebraban cuando salíamos a buscar comida en la madrugada, otros, ya dándome por muerto (no sé si por pesimistas o realistas) decían “vas a ser la persona que van a botar de la manera más estúpida en toda la historia del restaurant” mientras cruzábamos la pista.

Era cierto, había ofendido a mi jefe de la manera más fuerte creo yo, no lo sé, creo que él hubiera preferido que le mente la madre pero nunca decirle cabro sabiendo sus gustos sexuales. Pero que puedo hacer, tengo una suerte media a lo chavo del ocho desde siempre, solo que ahora soy adulto y debo pagar las consecuencias como tal. Sin embargo insisto con culpar a mi mala fortuna…

Era casi las 3am y aun no terminábamos de barrer el local, para esa tarea solo nos quedamos dos en el piso: Eduardo y yo, ya sin música y la mitad de las luces apagadas Eduardo empieza a joder haciendo los típicos bromas de maricones “hay mírenla con la escoba es toda una Natacha” “hay mírenla como se endurece el pezón cuando agarra el mando de la escoba” con una voz bastante afeminada. Luego, se me acerca y empieza a acariciarme la loca esta, yo, sabiendo que todo es broma también lo jodo hasta que terminé de barrer. Cuando ya me disponía a ponerle seriedad al asunto porque tenía que cuadrar le digo de forma autoritaria “ya mierda, no jodas que tengo que cuadrar mi dinero de las ventas” mientras que él “haay ya empezó la secretaria” manteniendo el tono nada masculino de su voz. No le hago caso y me siento y empiezo a cuadrar en una de las mesas, cuando en eso, en no más de medio minuto que trataba de obviar las mariconadas de Eduardo, yo con la cabeza gacha y tratando de sacar todo el dinero de mi canguro, alguien acaricia la parte posterior de mi cabellera (por no decir mi nuca) y sigue defrente, yo por inercia solo atino a decir ¡Sal oe cabrazo! Mientras sigo cuadrando, grande fue mi sorpresa cuando escucho una voz seria y falsamente femenina diciéndome “Oye ¿Qué me has dicho?” levanto la mirada y veo a mi jefe con cara de todo menos de cabro en ese momento, la cara de marica la tenía yo que no sabía qué hacer o decir.

¿Piña? ¿Salado? Eso es poco creo yo. Pese a que busqué un buen floro para ofrecer disculpas en la oficina del jefe, a este nada le importó y tenía en mente mandar mi traslado del local, ya no en larcomar sino en el jockey plaza, ese era el secreto a voces que toda la tienda rumoraba los días postreros al incidente. Yo en verdad estaba asustado, no quería que me boten del trabajo, ni siquiera que me trasladen del local, creo que soy buen trabajador pero el jefe ya me había marcado con una X gigantesca y de eso ya se había percatado el gerente que por… (No sé si buena o mala) suerte fue con quien paraba en los primeros días del entrenamiento. Me citó en la oficina y me preguntaba que no sabía porque el jefe me quería botar si o si. Yo solo atiné a contarle el incidente que tuve con él, se mató de risa como un minuto y luego de una forma comprensiva y graciosa me dice “eres un huevon, putamadre, no te preocupes, no sé cómo le voy a hacer, pero no te van a botar.”

Fueron ciertas sus palabras, han pasado más de dos semanas y sigo siendo trabajador del restaurant, lo que si no dijo y no puedo ni reclamar es que en estas semanas he estado en todos los locales menos en larcomar, o sea he sido trasladado. No me disgusta porque fue con la promesa de que mi gerente hacia todo esto para que el jefe se olvide de todo el problema sin embargo, ahora por un extraño beneficio a futuro no quiero volver a larcomar.

La primera semana estuve en el local más grande de la franquicia, con miedo porque no conocía a nadie y con temor a cometer algún error y le avisen a mi jefe de larcomar. Todo salió bastante bien por suerte. En cambio, cuando después me mandaron al local del jockey, me sentía más en confianza porque ahí fue donde había entrenado y conocía a la mayoría de los trabajadores. Grande fue mi sorpresa cuando alguien me saluda y yo no atino a responder: era Dana. En ese entonces ni interés le puse. Pasaron los días y empezamos a conversar, ella estudia comunicaciones (como alguna vez lo intenté hacer yo) y me comentaba sobre que le gustaba hacer. Desde ese momento la empecé a ver con otros ojos, buscaba la forma de pasar por su lado para molestarla o comentarle cualquier estupidez. Ella tan linda accedió a darme su correo cuando se lo pedí disque para mandarle información de un taller de literatura con escritor que a ella y a mí nos gusta. Para ser sinceros eso fue lo único que hice, le mande la información a su correo y no tuve la hombría de agregarla a mi msn, ella me respondió el correo de la misma forma seria que yo le había escrito. Hoy acabo la semana de trabajo en el jockey y no me quiero ir, quisiera hablar más con ella para conocerla, es tan sencilla pero tan linda a la vez que de alguna manera me intimido cuando me habla. Una de las pocas veces que hablé con ella le hizo prometerle que le iba a reglar un sticker que le comente que tenía en mi cuarto, como sé que ya no la volveré a ver, quedamos en que ella iría a larcomar y ahí se lo daría, pero esta bien difícil a que eso suceda.

No quiero volver a larcomar, siento que no sobreviviré ahí, siento que mi jefe buscara la primera excusa para botarme, siento que debo agregar a Dana al msn y rogar a ser admitido en sus listas de contactos para saber de ella, aunque también siento que mi suerte esta echada.

Para ella…
Beautiful Ones - Suede

martes, 10 de noviembre de 2009

Las ganas de tu inocencia (primera parte)

Esta noche no iba a ser cualquier noche, eso lo sabía muy bien Katia. Lo sabía desde que salió de la ducha, caminaba hacia el espejo más grande de su cuarto mientras se secaba cuidadosamente su largo y ondulado cabello. ¿Qué estaría pasando por su cabeza? Un mensaje de texto enviado un par de horas antes sería originalmente el culpable de que ella vuelva a creer en esos cuentos chinos. Cuentos chinos, así ella llamaría a las escusas y la poca preocupación que mostraba hasta ese entonces el enamorado que quizás mas quiso, cuatro meses de relación son la mayor prueba de que ella estaba enamorada y quería estar con Javier a como de lugar, pero nunca comprendió que para mantener dos corazón unidos hacia falta que uno de estos quiera de verdad. Nunca lo comprendió, ni siquiera esta noche.

Se miraba coqueta al espejo, su pecho desnudo y la otra mitad de su cuerpo aún atada con la toalla. Sabe los atributos que heredó de la familia de su padre: gruesas y moldeadas piernas y un busto no muy grande pero si pronunciado. Empieza a bailar de una manera delicada una melodía que tararea en su mente mientras se pinta los labios. Katia vuelve a soñar despierta, y no era para menos, su príncipe azul vendrá a recogerla en tan solo una hora y no sabía que ropa ponerse. Un jean ajustado y unas botas serian la parte sencilla de escoger, mas no estaba segura si ponerse polo, una camisa o un top, finalmente escogió el top.

Ella sabe la verdad, sabe quizás que lo que decía en el mensaje era mentira, que todo el universo de ficción que estaba encerrando en su hermosa vestimenta podía venirse abajo si tan solo se ponía a pensar que el hombre que vendrá a recogerla no quiere más que hacerle mas daño –o al menos eso fue lo que hizo todo el tiempo que estuvo con ella-. “Todos merecen una segunda oportunidad” dice mientras se apoya en su ventana con los ojos en el cielo y esperando que la luna sea por lo menos la única que le crea. No dejaba de ver su celular, ya sea para ver la hora o para ver – por enésima vez- el mensaje y esperar mantener esa sonrisa enamorada que el destino le había puesto.

Javier llegó. No hizo ni un poco de bulla, manejaba a bajísima velocidad hasta estacionarse al frente de la casa de Katia, quizás lo que aun quedaba de ese niño bueno que seguía al pie de la letra los consejos que le dio su padre antes de morir lo estaba atormentando.

La historia del padre de Javier no la sabía nadie, solo Katia, probablemente se la contó una de esas pocas noches donde intimaban sus más grandes secretos. Sin embargo esta infidencia marcaria su presente. El señor Dan siempre fue un padre ejemplar, no tenia problemas con su mujer pese a los once años que tenían de matrimonio, con Javier tenia una un lazo mas grande que el de padre e hijo, era casi amigos “soy tu amigo, no lo olvides, pero delante de tu madre deberé comportarme como un padre viejo y cincuentón, tu sabes, para que la vieja no se amargue” era las frases que le dijo Don dan a su hijo cuando acababa de cumplir sus once años, sin pensar que a los pocos días, iban a ser avisados los miembros de la familia que el patriarca del hogar fue encontrado muerto en un hostal a pocas cuadras de su trabajo, la infidelidad no solo destrozó una vida, sino que también una familia. Después de eso, los consejos que había recibido el pequeño Javier de entonces sobre las mujeres y como respetar a las damitas, como diría su padre, se fueron esfumando con el pasar del tiempo, hasta llegar a lo que seria hoy.

Nunca tocó la bocina del carro para que baje Katia, se detuvo y empezó a pensar si estaba bien lo que iba a hacer, no hay tiempo para respuestas, solo iba a esperar a que una pregunta lleve a otra y volver así a ese pasado oscuro que sus cortos veinte años no podían olvidar. Cuando en el momento menos pensado Katia aparece por la del costado y le sonríe. El momento había llegado.

- ¿Qué pasó, no ibas a tocar la puerta?- le decía mientras entraba al carro.
- Lo que pasa es que no sabía si darte este regalo ahora o cuando te traiga de regreso.- saca de la guantera tres rosas: una roja, una blanca y una amarilla.
- ¡Que lindo! Te acordaste de mis colores favoritos.
- Nunca los olvide.- mientras la mira detenidamente.

Había dado en el blanco, ¿Qué mejor comienzo no Javier? Lo poco que prestaste atención en la relación sirvió para hacer tu regalo de chico arrepentido. Su inocencia y tu viveza ¿para que mas? Hasta creo que terminaste con ella solo para llevar a cabo este plan, esperar que el tiempo haga el trabajo sucio para que ella te olvide y de ahí llegar como si nada hubiera pasado. Maestro.

- ¿Me has extrañado? – pregunta mientras enciende el primer cigarrillo.
- ¿debería de hacerlo? mentira tontito, claro que te he extrañado. Y por lo que veo tú también me has extrañado ¿no?
- Eso ni lo preguntes. Vamos, te llevo a pasear.

Siempre hacia esas respuestas, “eso ni lo preguntes” “sí ya lo sabes” “¿mi cara no te dice algo?” repetía una y otra vez cuando alguna mujer le hacia preguntas, se la llevaba fácil, ni siquiera las miraba a los ojos. Su sonrisa y la vista a un costado seria todo lo que haría para sus acompañantes del momento se sintieran seducidas. ¿A dónde la llevaría a pasear? Iba a ser todo un caballero preguntándole a donde deseaba a ir solo para ser cortes, claro esta. Él ya sabía a donde la iba a llevar, lo sabía tres días antes de enviarle ese mensaje. “Huevón, me lleve a Natalie a tirar a la subida del monte Palermo ¡ni un alma que joda! Hubieras visto” fue suficiente para tener idea de a donde llevarla hoy.

Llegaron al lugar: Katia, entre sorprendida y emocionada por el hermoso paisaje que mostraba las faldas del monte, no dejaba de sonreír mientras señalaba algunos lugares conocidos que se podían ver desde la ubicación del carro. Javier, encendiendo su segundo cigarro, empezó a piropearla de una manera educada y seria a la vez, lo que provocaría la sonrojes de Katia.

- ¿ya ves que este lugar es mejor que los sitios que querías ir?- mira a un costado mientras bota el humo.
- ¡Es hermoso!
- Mi padre nos traía a mi madre y a mi cuando era muy pequeño, ellos conversaban mientras yo dormía en el asiento trasero, o bueno, ellos creían que dormía.- se ríe- nunca borré de mi mente este lugar.
- Gracias por traerme aquí.
- ¿Cómo has estado todo este tiempo?

Inició así la conversación que entre risas y abrazos, ya sea por el frio o simplemente por muestra de cariño, se vinieron dando. El plan marchaba perfecto. Si antes, cuando estaban juntos, no había pensado en acostarse con Katia fue por que de alguna manera encontraba en ella una personalidad que no había encontrado en la demás mujeres con las que había salido. Estabas enamorado Javicho, acéptalo, que a tu deseo por tener sexo le haya puesto un limite la virginal Katia, no te dejaba vivir como a ti te gustaba y eso era lo único que no tolerabas de la relación, pero por mas que lo intentes encubrir, esa seria tu segunda excusa para buscarla, no lo niegues, estabas enamorado.

Media hora más conversando y aun no te atreves a besarla en los labios ¿Qué paso, arrugaste? No estaba en tu cabeza la propuesta que ella te iba a hacer:

- ¿y si lo intentamos de nuevo?- pregunta Katia
- ¿has estado con alguien desde que terminamos? – se impresiona Javier mientras le quita la mano de la pierna.
- ¿Qué? ¿es importante eso?
- Solo respóndeme
- No te voy a responder.
- Dime ¿con quien?
- ¡No he estado con nadie! ¿feliz?
- ¿Por qué no me querías responder entonces?
- ¿para que chucha querías saber?

El ambiente se torna callado y tenso, Katia mirando su ventana y Javier mirando el cada vez más apagado paisaje. No iban a volver, por lo menos él no quería aunque ella puso en evidencia que eso era lo que quería. Ya todo es más fácil ahora, piensa Javier mientras enciende otro cigarro.

- No fumes por favor.
- ¿Estas llorando?
- Si, y no fumes por favor.
- Esta bien. – bota el cigarro por la ventana- no llores, no quiero verte llorar.

- Dime la verdad ¿para que has venido?
- Ya te lo dije, te he extrañado.
- ¿Nada más?

Apenas termina de hacer esa pregunta, Javier se va encima de ella y empieza a besarla, Katia no opone ni la más mínima resistencia a sus manos que empiezan a tocarla de la cabeza hasta las piernas. Lo que tanto buscaba Javier iba a ocurrir.

*Y como está de moda... "continuará"

¿quiens e acuerda de este tema noventero?

lunes, 21 de septiembre de 2009

Defendiendo al acusado

No es que esté devastado, solo ha sido una mala semana. ¿Qué por qué no escribo? Probablemente porque soy un cobarde, porque desde que me enteré que hay gente allegada a mí que lee este blog para usarlo en mi contra, he preferido mantenerme en silencio hasta hoy. No soy el malo de la película, no se confundan, no le he quitado nada a nadie y no creo haber sido el motivo de algún rompimiento amoroso.

Es cierto, el post anterior dice claramente lo que sentía hacia una chica, dice, entre otras cosas que me sentía muy dolido por no haber podido aprovechar que tuve tiempo atrás con ella. Claramente también escribí en esas líneas que le deseaba lo mejor con la pareja con la que estaba en ese entonces. NADA MÁS.

Yo no tenía ni idea de la pésima relación que llevaban ellos, de que él –según mis infundadas sospechas- tampoco mostraba interés debido a ella, en otras palabras, la relación andaba en capa caída. Yo aparecí exactamente el mismo día en que terminaron, desagradable coincidencia, pero es la verdad. No fui la trampa, no fui el vil canalla que quiso lograr algo sin importarle los demás. Si por ahí alguien me conoce de verdad, sabrá que yo no podría ser capaz de eso ya que soy, así nunca lo quiera mostrar en persona, un niño bueno o cojudo (hay todo un blog que puede dar fe ello).
¿Entonces qué? ¿Por qué nos miran mal? La verdad es que no puedo hablarle a ella sin antes no esperar las miradas punzantes de algunas personas. ¿Estamos haciendo algo malo? ¿Por qué quieren buscar culpables en un lugar donde desafortunadamente todos somos víctimas? ¿Quieren show?

Probablemente si ella vuelve con él, habrá triunfado el amor y la “razón” para este público que espera tranquilo con tal de presenciar alguna escena. Por otro lado, si ella escoge a este cobarde y mediocre escritor, no solo no habrá ganado el amor, sino que nos verán a ambos como si fuéramos la pareja más insensible de tan gran círculo de amistades ¿Es justo?

…ya se vendrá un post de verdad. Saludos

viernes, 4 de septiembre de 2009

El único culpable

- A ver, déjame ver si entendí- suelta la cerveza y le sale una sonrisa espontanea.- ¿O sea que a esta flaca tu le gustabas, no atracaste nada con ella porque te gustaba otra chica, pero esta chica nunca quiso nada contigo hasta que te hartaste y la dejaste sola, y ahora me dices que te gusta la flaca que antes no sentías nada por ella? ¿es un traba lengua o me estas hueviando? ya que chucha por lo menos ya puedes salir con ella ¿no?

- Qué más quisiera, pero ahora tiene enamorado.

- A la mierda, eres un huevón. – mientras me pide que le pase el encendedor-.

No puedo explicar el porqué ahora me siento así. Hace unos meses fui una mierda total con ella y ahora no puedo acostarme si pensar en si ella está bien. Me preocupa de alguna manera, por rara que sea, la extraño. No tengo derechos, en verdad no sé qué rayos estoy reclamando. Creo que esto en vez de reclamo es una queja, no contra nadie, sino contra mí. Contra mi idiotez, contra mi estúpida mirada que no quiso verte cuando tú me mirabas. Contra mi presente, que ahora me hace sentir como un miserable cuando quiero decirte cosas que no debo. Muy tarde, bastante tarde, quizás esas cosas que te quiero decir, ahora te las dice una persona que se ha ganado ese querer que ahora yo reclamo sin ningún fundamento. Y en este momento si algo puedo hacer es acostumbrarme a esta agridulce sensación que es pensar en ti en secreto, a no recordar el pasado porque sé que fuiste lastimada por este hombre que ahora es lastimado por un destino que no entiende de lógicas, a no poder verte a los ojos porque son tan hermosos que no merecen ni siquiera la malinterpretación de confundirte.

Debes estar feliz, te lo mereces. Eres una lindísima persona y encontraste a alguien que te quería exactamente en el momento que tú sentías algo por este y que difícilmente yo podría igualar ya que si me pongo a hacer memoria del excelente record que tengo contigo, no solo no quise quererte sino que también provoqué que tus ojos no puedan descansar tranquilamente en las noches de un pasado en que (ahora recién me doy cuenta) pensabas en mí. Ahora soy yo el que no puede dormir, sentado frente a una PC soportando un frio que hiela mis manos y escuchando unas canciones que embrutecen lo poco de sentido común que queda, leyendo algunos textos que me escribiste hará algún tiempo atrás hacia mi persona y haciendo hincapié en que no entendías porque yo no te quería, ahora recién entiendo porque empiezo a sentir algo por ti.

¿Y ahora qué? No puedo hacer nada y así pudiera, no debo. Tengo que ser un buen perdedor, tengo que acostumbrarme a la realidad, a, por lo menos, saber que eres feliz a lado de alguien te tiene la dicha de entrelazar su mano con la tuya. A hacerme de la idea que en algún momento yo salga a la calle y los veré caminando y hasta deba saludarlos, seré breve obviamente, no me gusta el masoquismo aunque parezca totalmente lo contrario. A encontrar a otra persona para olvidarme de este presente tan esquivo. Quiero ser un mal perdedor.

Esta no es una confesión, ni una declaración, simplemente estaba en el deber de escribirlo para tratar de exorcizar este sentimiento que no me deja tranquilo. Tenía que escribirlo para decir que no me quede hasta estas horas por pensar en ti; sino simplemente para escribir.

Quiero que seas feliz, te lo mereces. Yo seguiré escribiendo (aunque no sé si lo merezca).

*Tres posts seguidos demostrando lo tremendo looser que soy en distintos tiempos, me salió una trilogía media cojuda… terminemos la misma con unaesta canción :

sábado, 22 de agosto de 2009

El largo pasadizo de la biblioteca

Nunca me iba a poner a pensar porque el pasadizo de la biblioteca era tan largo, nunca hasta ese día. Katia salía de ahí y yo recién entraba para buscar un libro. Sabía de lejos que era ella, no había nadie a su costado, nadie a los alrededores y nadie que me siguiera el paso, estábamos solamente ella y yo. Que tal drama ¿Qué quién es Katia? Breve resumen: la chica más hermosa que vi desde que entré a la universidad (hace ya más de año y medio) y quedé idiotizado ante su belleza, tan idiotizado que las pocas veces –poquísimas a decir verdad- que he hablado con ella no me costó ni el mas mínimo esfuerzo hacer notar mi estado. Hay un post dedicado a ella “Soy cyberamigo de K”. Apenas noté que nadie mas había en ese pasadizo empecé a temblar, caminé mas lento y hasta pensé en dar media vuelta y mandar al cacho las copias que tenia que sacar. Un paso más y no habría marcha atrás, pese al nerviosismo y a mi cobarde actitud frente a una mujer bonita, seguí caminando. Cada vez más cerca, yo no lo quitaba la mirada de encima, quizás esperando a que ella se acuerde que el primer día de clases hicimos grupo juntos, pero solo eso, porque si se acuerda que no hablé absolutamente nada en ese trabajo y creo que parecía retrasado mental, estoy seguro que hasta con pena me podría mirar, así que mejor no, mmm mejor recuerda que un día después te presté un lápiz, lástima que no te lo pueda pedir ya que me lo devolviste a los diez minutos porque encontraste tu portaminas en tu mochila. Parece que el tiempo se congelara en ese pasadizo, pero sigo mirándote, tú guardas el celular y alzas la miraba y por fin te das cuenta de mi existencia. No puedo pedir mas, nos estamos mirando mientras el tiempo se detiene y dos segundos parecen una eternidad ante nuestros ojos, o por lo mejor ante los míos. Por favor quédate así, no camines ni un paso mas, salúdame, dame aunque sea alguna señal, no dejes que el segundo tres llegue. No pude detener mas el tiempo, el segundo tres llegó y ella cambio la mirada a un costado y yo, aceptando la derrota, no dejé de verla porque presentía que ese momento nunca mas se iba a dar. Nunca iba a ponerme a pensar porque el pasadizo de la biblioteca era tan largo, tan largo que después de eso, y aun sin pasarnos mutuamente, volviste a mirarme, ¡que tal sorpresa! Esa segunda mirada me tomó por desprevenido, tanto así que me asusté, se agrandaron mis ojos y por un estúpido mecanismo de defensa volteé la mirada y cuando reaccioné ya me habías pasado. Me detuve, esperé unos apenas unos segundos y me di media vuelta para ver por donde ibas, volteaste hacia la izquierda y me miraste por última vez, cuestión de abrir y cerrar los ojos, y seguiste caminando, yo me quedé ahí por un buen rato tratando de descifrar si el destino me había enviado una señal, y asi fue: "Los hombres como tu no merecen tener un pene" Y por fin se acabó el pasadizo.


viernes, 14 de agosto de 2009

Despechado

Te fuiste al cine con él. Ni se te ocurrió respetar la ilusión que sembraste el día anterior en mí cuando me enviaste ese mensaje de texto culpando al mundo de tu desgracia. Recurriste a mí como a la última carta de tu baraja, variada, extensa y muy cariñosa baraja.

Parece que olvidaste que tuvimos algo hace seis meses ¿Qué cosa? Si, posiblemente hoy vuelvo a figurar como tu mejor amigo, quizás ya olvidaste las palabras que te dije cuando nos dimos cuenta que las cosas no funcionaban como pareja: “Puta madre ¿Cómo le hago? sé que algún día encontraras a alguien y no podré aguantarlo. Siempre te voy a querer y espero que no lo olvides” Así fue como nos mandamos a la mierda en ese entonces, sin imaginar que semanas después me llamarías para reanudar la amistad que se había interrumpido cuando osé pensar que yo podía hacerte sentir como una mujer. Grave error. Ser tu amigo pesa, jode, apesta, golpea, daña, emociona, excita, promueve el llanto, da ganas de no soltarte nunca después de cada abrazo, comerme a besos tus manos cada vez que me tocas, cuando miras mis labios siento que todo se detiene en esos ojos y me intimidas a pronunciar palabra alguna, de nada sirve ahora, estoy seguro, de nada.

Si pues, era raro pensar que después de un mensaje enviado el domingo por la madrugada (1 a.m.) contándome que yo para ti soy muy importante y especial, cambiaría en menos de veinticuatro horas porque el pendejo que te dañó -probablemente el domingo en la tarde- te llamaría un día después para pedirte disculpas e invitarte al cine. Magnifico plan. Aunque, quizá en su estrategia no estaba que el cojudo del mejor amigo de su enamorada seria tentado por la misma cuando quien sabe que idiotez hiciste para que ella intente olvidarte. Ganaste, ella no iba a resistirse a tus encantos de hombre sexy arrepentido. Yo en cambio; y aun sin conocerte, te dejaría ganar la batalla. Provecho campeón, te llevas mis sueños e ilusiones como oferta del combo.

Resumamos esto. Estoy despechado pero con justa razón. Acabaste con mi sueño todo la noche que duró el domingo. Me ilusionaste en ese momento, quizá por la hora, quizá por el día, o simplemente porque eras tú. Que iba a importar el regalo que te hice la semana pasada, o el libro que te obsequié con la firma de tu autor favorito, tú lo que quieres es un hombre que te haga feliz en todo el sentido de la palabra, lastimosamente, al ser mejor amigo, no postulo. Debí escuchar más atentamente a mi pata el wachiman: “No pues compadrito ¿estas enamorado? No me jodas, a esa edad yo solo tenía mujeres para tirar, enamorarse trae muchos problemas; no comes, no cachas y pierdes plata. Aprovecha que a esa edad el pájaro esta como nuevo.” Sabio dicho popular. Pero yo no te quiero para tirar pues, yo simplemente te quiero y si pudiera te llevaría virgen al matrimonio, claro, si es que aun lo estas (debe ser por eso que estaba clarita la frase “no comes, no cachas y pierdes plata”).

Tal vez deba terminar con esto de una vez por todas y empezar a olvidarte por todas las perradas que me has hecho, pero la simple idea de saber que no lo haces a propósito me devuelve el alma al cuerpo. Créeme, estas perdonada. Tú quieres mentir y yo quiero ser engañado, somos la pareja perfecta.

No sé qué carajos hago hablándole a una computadora a estas horas de la noche, no mereces tanto, ya van dos amanecidas en menos de tres días. ¿Me recompensaras algún día por esto? Vamos, ¿no te incomoda en lo más mínimo engañar a tu enamorado con tu mejor amigo? ¿No tendrás alguna fantasía perversa o algún morbo? Creo que la hora me está haciendo alucinar. Tú estás feliz con tu enamorado y yo deseo a ocultas tener aunque sea la parte más drogada de ti.
Perdóname, son simplemente arranques de este tu amigo enamorado. Te quiero, no lo olvides, aun que quizá lo vuelvas a hacer.

*esto fue lo que publique en otro blog en el cual estoy colaborando, quien sabe les guste: www.palabrasdmentes.blogspot.com


El video/la canción: suuuper tema de los autenticos decadentes, disfrutenlo: